Buscar las rutas más inteligentes para aumentar su dinero en 2025 puede generar cierta ansiedad, aunque esto no debería ser motivo de desánimo. Contar con información confiable y actualizada es una ventaja enorme. Este año, probablemente más que otros, el mundo de las inversiones en Colombia asoma un menú variado: hay alternativas tradicionales, sumamente seguras, y también opciones capaces de ofrecer altos retornos si uno acepta tomar ciertos riesgos. Revisar este abanico no solo ayuda a que sus inversiones encajen mejor con sus metas, también le permite ajustar el nivel de riesgo que está dispuesto a soportar. Y créame, eso muchas veces es lo más pragmático.
Para quienes priorizan ante todo la seguridad y prefieren recibir una rentabilidad previsible, en Colombia persisten algunas alternativas que inspiran confianza. Resultan adecuadas si, por ejemplo, alguien desea evitar cambios bruscos o apenas está dando sus primeros pasos en el mundo inversor. Ahora bien, no todo es blanco o negro: muchas personas terminan usando estos vehículos mientras planean estrategias más complejas.
Cuando varias generaciones hablan de cuidar el dinero, usualmente piensan en los famosos Certificados de Depósito a Término (CDT) o en los denominados Bonos del Gobierno (TES). Son reconocidos instrumentos de bajo riesgo dentro del país. Mucha gente los equipara con dejar semillas en tierra fértil: tal vez la cosecha no sea la más abundante, pero sí constante.
Los Certificados de Depósito a Término (CDT) tienen trayectoria en el mercado financiero nacional. Sin embargo, acceder a detalles actualizados sobre tasas específicas para 2025 no ha sido sencillo, dado que bancos líderes como Bancolombia o Davivienda restringen ciertas consultas en sus portales. Generalmente, proponen plazos que oscilan entre 30 y más de 360 días, lo que da cierto margen para jugar con la liquidez. Para 2025 se prevé una tendencia descendente en tasas, pues las decisiones del Banco de la República anticipan nueva reducción en la tasa de referencia. Vale la pena estar atento a comunicados oficiales, o bien consultar al banco de preferencia, porque los CDT dependen de factores como la inflación o incluso del contexto internacional. A veces, información de primera mano puede evitar sorpresas desagradables.
El Estado colombiano, a modo de “gran director financiero”, emite los Bonos TES (Títulos de Tesorería) como fuente fundamental para financiar proyectos públicos. Estos títulos se negocian sobre todo en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y, considerándolo bien, sirven de termómetro para la economía local.
Aquí los plazos y condiciones varían mucho, así que puede encontrar alternativas cortas y otras bien largas, la mayoría con pagos semestrales de intereses. Este 2024-2025 se anticipa estabilización e incluso ligero descenso en las tasas de interés. Los TES UVR, que ajustan por inflación, pueden ser acertados si la economía mantiene el control de precios. Como ventaja, son fáciles de comprar y vender; si necesita salir rápido, hay liquidez. Por cierto: mantenerse informado visitando a organismos como la BVC, el Ministerio de Hacienda o la Superfinanciera es una táctica conveniente.
Explorar caminos menos transitados fuera de los instrumentos clásicos podría desembocar en mayores ganancias, pero también en emociones fuertes por la volatilidad. Dos caminos preferidos por inversores en Colombia son los Fondos de Inversión Colectiva y la aventura directa en acciones. Basta mirar titulares de prensa para saber que diversificar sigue siendo un consejo recurrente, casi tan citado como “no poner todos los huevos en una sola canasta”.
En los Fondos de Inversión Colectiva (FIC), mucha gente opta por juntar su capital y dejar que expertos lo gestionen profesionalmente; es como dejarle las riendas a alguien que conoce bien el camino. La Superintendencia Financiera (quien se asegura de que las reglas se cumplan) publica periódicamente análisis y estadísticas útiles para quien investiga la calidad y comportamiento de estos fondos.
No existe, lamentablemente, un ranking mágico para 2025; aún así, es posible recabar algunas pistas:
Tomar la mejor decisión depende de revisar los reportes de la Superfinanciera, analizar históricamente el desempeño del fondo, y desde luego, comparar contra sus propios objetivos y nivel de tolerancia al riesgo. Nadie más conoce mejor sus expectativas que usted mismo.
Ser parte del mercado accionario local a través de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) es, sin duda, como apostar directamente por el éxito de las empresas nacionales líderes.
En términos de perspectivas, ciertos sectores realmente destacan y suelen aparecer en conversaciones financieras:
Medir la popularidad y el potencial puede ser engañoso, pero algunas acciones frecuentemente reciben atención por parte de inversionistas experimentados y principiantes:
Ciertamente, apoyarse adicionalmente en reportes publicados por la BVC y la Superfinanciera es una práctica altamente recomendable y evita basar decisiones en intuiciones aisladas.
Expandir horizontes al terreno internacional es una jugada estratégica si lo que se busca es diluir riesgos y sortear las particularidades del mercado local. Herramientas como los ETFs (fondos cotizados en bolsa) han hecho que invertir en bolsas extranjeras sea mucho más sencillo, casi como viajar sin moverse de casa. De hecho, los inversionistas más preparados suelen combinar activos nacionales con internacionales para no dejar cabos sueltos.
Firmas como Vanguard e iShares actúan como guías expertas y ofrecen una imponente variedad de ETFs que facilitan la entrada a mercados remotos.
Vanguard destaca entre los favoritos, con alternativas como:
Sus costos de gestión suelen ser competitivos y en línea con la tendencia global. Además, quienes se interesan por estos instrumentos pueden encontrar datos públicos sobre riesgo y liquidez.
Por otro lado, iShares permite acceder a estrategias similares, incluyendo:
En conclusión, para el año próximo conviene construir una selección de ETFs variada tanto por sector como por mercado geográfico, lo que suele reducir sustos innecesarios ante cambios inesperados.
El tema de las criptomonedas sigue siendo conversación obligada entre inversionistas audaces y analistas que prefieren los retos. Ciertamente, su atractivo sube y baja según el pulso de la economía mundial y los avances regulatorios, pero la curiosidad sobre su potencial futuro no disminuye.
Ante ajustes recurrentes de tasas de interés y vaivenes en la economía, muchas personas buscan “puertos alternativos” para invertir. La Superintendencia Financiera, que en Colombia funge como guardián de la legalidad en los mercados, ha fortalecido controles sobre riesgos de estos activos, aunque oficialmente las criptos todavía no son reconocidas como moneda de curso legal ni equiparadas a productos financieros convencionales.
Hablar de Binance es mencionar al líder mundial en intercambios cripto actuales.
Otras plataformas reconocidas como Coinbase, Kraken y KuCoin también merecen atención por sus altos estándares. Los analistas opinan que Bitcoin y Ethereum siguen representando la mejor relación entre riesgo y beneficio dentro del ecosistema cripto.
En Colombia, el universo de bienes raíces está impulsado por tendencias poblacionales, mejoras en el empleo y nuevas formas de habitar y trabajar. Aunque la dinámica puede cambiar rápidamente, muchas personas aún consideran la cimentación física de un inmueble como refugio financiero.
Invertir en finca raíz sigue tentador para quien busca tanto aumentar el valor de sus activos como obtener ingresos periódicos derivados del arriendo. De hecho, buena parte de las familias colombianas guarda la costumbre de “invertir en ladrillo” como legado generacional.
Para resumir, aquí encontrará una tabla con las características más relevantes de cada opción de inversión analizada hasta ahora:
Recuerde que esta síntesis es solo una aproximación general y que dentro de cada categoría, los matices abundan.
Decidir correctamente no solo es cuestión de lógica, sino de analizar con calma cada opción, entender sus particularidades y sobre todo, no dejarse llevar por promesas fáciles. Diversificar, investigar y revisar el propio perfil de riesgo son el verdadero escudo contra imprevistos.
De cara al 2025, el abanico para hacer crecer el patrimonio sigue ampliándose. El seguimiento constante a las condiciones del mercado y la economía, y el conocer bien los instrumentos disponibles, posicionan a los inversores con mayor ventaja frente a los desafíos y oportunidades que vendrán. Así, con un poco de visión y mucha disciplina, será posible avanzar hacia los objetivos financieros propuestos.
Suscríbete para recibir nuevos anuncios en esta sección